jueves, 21 de mayo de 2009

Carmen y Remedios

Carmen tiene 8 años, 2 meses y 12 días, Remedios 8 años, 7 meses y 30 días; a pesar de esto, Carmen llama cariñosamente "enana" a su amiga, seguramente por que es unos 10 centímetro más pequeña que ella.

A Carmen la despierta su abuela a las 8 en punto, pero hasta el segundo aviso no se suele dar por aludida; desfila medio sonámbula por el pasillo hasta llegar a la cocina, donde le espera un rico y contundente desayuno. Remedios no tiene ni pasillo ni cocina; además, odia los lunes y viernes porque son los días que tiene que levantarse a las 7 con su madre para preparar el desayuno para el resto de se numerosa familia. A veces tienen que improvisar algo porque no queda nada de leche.

A Carmen la lleva su madre al colegio en coche y la suele recoger el yayo. Remedio va y viene andando, o sola o acompañada de algunos niños del asentamiento.

Carmen ayuda a poner la mesa y come en el salón junto a su familia, mientras le cuenta a todos lo que a aprendido en el colegio. Remedios come sola, eso sí, si tiene suerte y hay algo caliente para llevarse a la boca.

Por la tarde Carmen tiene muchas clases extra-escolares, aunque la mayoría no le gustan, sólo va porque sus padres quieren que esté entretenida. Remedios tiene que ayudar a su madre a conseguir chapa para sacar algo de dinero.

El padre de Carmen la ayuda con los deberes antes de cenar. Remedios no conoce a su padre, lo único que sabe es que "se lo llevaron los malos" cuando ella era pequeña.

Después de cenar Carmen se ducha, ve sus dibujos preferidos y se acuesta en su habitación abrazada a Rocky, su osito de peluche; incluso hay días en que su madre le cuenta un cuento. Remedios se lava con un depósito de agua fría que ha instalado el ayuntamiento, devora se ración de comida y se acuesta en un viejo colchón junto a sus hermanos.

...

A pesar de todo, hoy las dos han aprendido en clase lo mismo: La tabla de multiplicar del 3.

3 divagaciones mentales:

Gustavo dijo...

No se ni que decir...
No se si es una belleza,o una crueldad.
Que es una realidad...sin lugar a dudas...
Y que la quisiera cambiar...también

Y me da bronca,coraje y rabia...que solo atine a decirlo...y no mueva un dedo por cambiarlo.

Un abrazo

Luz de Gas RadioBlog dijo...

Corriendo ayer pasé muy cerca de allí por un parque y me dice una chiquilla que tenía toda la pinta de ser de allí:

¿Tienes un cigarro?

Había un crío en cuclillas a sus pies y le dijo:

¿Como va a tener un cigarro si va corriendo?

Ella respondió:

Ah y yo que se lo que lleva en las manos.

Llevaba las llaves de casa.

Mastropiero dijo...

A Gustavo: Piensa que el final del relato intenta ser un punto de luz en esa oscuridad en la que están metidas; luz que entre todos (políticos y dirigentes, ciudadanos, y ellos mismos) debemos hacer que crezca.

A Luz de gas: Increíble, para ella un cigarro sería lo más normal del mundo;y sin embargo como su "casa" no necesita llaves, ni sabe lo que son...da que pensar.


Saludos y buen fin de semana.