jueves, 3 de septiembre de 2009

Sierpes

Entre el bullicio y el ajetreo de caminantes con prisa, forasteros y guiris despistados andan atentos a todo lo que se mueve, mirando de reojo y agarrando con recelo sus bolsos y carteras. Los comercios centenarios se mezclan con tiendas más actuales donde la música intenta hacer creer que estamos en un bar de copas cualquier fin de semana. Un camarero con camisa blanca recoge una mesa que acaba de quedar libre a la espera de nuevos clientes.

Aunque el tiempo la ha relegado a una segunda posición a favor de sus hermanas, muchos más modernas y con más vida, su silueta serpenteante se encuentran salpicada de vagabundos rodeados de cartones de vino, mimos inmóviles hasta la siguiente moneda, vendedores ambulantes atentos a salir corriendo en cuanto se advierta la voz de alarma, pintores de caricaturas...y músicos.

Hoy ha llegado algo tarde y ya hay algún compañero cerca de la Campana. Él prefiere situarse en un sitio alejado y más íntimo, lejos del bullicio, donde los que sepan apreciar el arte disfruten con su música. Cargado con su vieja guitarra va sorteando a los viandantes hasta dar con un lugar que le parece apropiado: la intersección con Jovellanos.

Abre un pequeño banquillo, saca su guitarra de una vieja funda adornada con antiguas pegatinas y la deja abierta con unas pocas monedas como reclamo. Mientras afina las cuerdas con parsimonia y dedicación puede oír el ajetreo que se forma a sus espaldas, en Tetuán. Respira hondo, cierra los ojos y con un suave toque comienza una nueva jornada laboral...


3 divagaciones mentales:

Luz de Gas RadioBlog dijo...

Cuanto arte tirao por las calles

Gustavo dijo...

Tengo especial predilección por los músicos "callejeros"....me considero una persona con buen oido musical,pero a estos MUSICOS,no puedo juzgarlos con la misma vara que a los demás... es mas siempre y digo siempre me paro a escucharlos.
Lo mas emocionante fue en Barcelona en una callecita lateral a la catedral, estaba un joven con un violin interpretando "el otoño" de las 4 estaciones de Vivaldi,iba solo y me quedé estático escuchando mientras se me caian las lágrimas sin poder contenerme, tanto así que el muchacho cuando terminó se me acercó a mi y me pregunto si me pasaba algo....jamás lo olvidaré.

Un abrazo

Mastropiero dijo...

A Luz de gas: Qué razón tienes; aunque "tirado" quizá no sea la expresión más adecuada, no? ;)

A Gustavo: Yo, si no voy con mucha prisa, también suelo acercar el oído a ver qué están interpretando. Aunque también hay que reconocer que hay músicos y músicos.

Tu historia es realmente hermosa.

Cuando estudiaba en Sevilla en el Conservatorio de Grado Superior (aun estaba en la calle Jesús del Gran Poder, repartido entre el edificio Falla y el edificio Turina) tenía un compañero guitarrista que era realmente bueno. Él pasaba horas tocando en la calle (Sierpes, Tetuán, cerca de la Catedral...) y no paraba hasta conseguir 5.000 pts de las de antes, dinero que utilizaba para poder seguir con sus estudios. Quizá este recuerdo inspiró la entrada.


Saludos y buen fin de semana.